El Infierno Imaginario

Un punto de vista personal sobre el mundo, la experiencia y la vida

El suicidio del PSOE

Madrid, Barcelona y Valencia son ciudades. Apenas tres de los más de ocho mil municipios que tiene España, pero son los más poblados y son uno de sus mejores escaparates… para lo bueno y para lo malo.

Madrid, Barcelona y Valencia son ciudades, son capitales de provincia. Y no son las únicas en las que el llamado pacto de izquierdas ha llevado al poder a Podemos, bajo cualquiera de sus marcas paraguas. Pero no nos engañemos, por mucho que la alcaldesa de Madrid diga que ella no es de Podemos, para todo el resto del mundo, en esta ciudad gobierna Podemos. Y no son las únicas, otras grandes ciudades como Zaragoza, La Coruña, Santiago de Compostela, Cádiz también gobierna Podemos.

Cierto es que Valencia no es exactamente Podemos, que en general en la comunidad ha obtenido unos resultados más bien discretos siendo eclipsado por otra fuerza igualmente de izquierdas pero en la que el componente nacionalista catalán prima por encima de otras consideraciones. También lo es que ya están hablando abiertamente de presentarse en coalición con Podemos en las tres provincias a las próximas elecciones generales.

Hasta ahora, desde la muerte de Franco, el PSOE ha seguido la estrategia de radicalizarse y hacerse de izquierdas cuando quería obtener más votos de los que le otorgaban las encuestas, apelando de forma interesada al llamado “voto útil” que no es ni más ni menos que la constatación de que la ley electoral y la normativa electoral establecida en la Constitución, principalmente por el PSOE, con el “tonto útil” de la UCD. Una ley que el PSOE (también el PP después de convertirse en uno de los grandes) ha defendido desde su creación y que ahora podría ser su tumba.

¿Cuál es el nuevo factor que el PSOE no parece haber tenido en cuenta para que afirmemos que se está suicidando?

Pues en realidad dos: Podemos y Ciudadanos.

Podemos y su victoria, propiciada por el propio PSOE con la entrega a estos de las grandes alcaldías es el mayor peligro por la izquierda, un peligro que puede hacer que no le sirva de nada radicalizarse ya que por primera vez desde la muerte del dictador y el establecimiento de la partidocracia actual existe un partido que es percibido por la ciudadanía (en especial por los de izquierdas) como mayoritario en esa parte del espectro político y no es el PSOE. Puede que no lo sea a nivel nacional, pero al ser el ganador en las principales capitales es percibido como tal en la población.

Ciudadanos en el otro lado del espectro socialista, con un programa económico e ideológico inaceptable para aquellos que se consideran liberales pero con planteamientos nacionales que hace tiempo abandonó el PSOE y recientemente parece haber abandonado el partido de Mariano Rajoy, parece haberse configurado antes de las elecciones como el único partido nacional y fruto de ello ha recibido un gran aluvión de votos de personas que hasta ahora habían votado al PP.

Los pactos con la izquierda, el sí pero no que han jugado en varias autonomías, llegando a pactar con Podemos para la constitución de las mesas de la asamblea pero no para los gobiernos regionales, pactando allá con el PSOE, acullá con el PP y en otros lugares con ninguno porque la aritmética post electoral los deja fuera de juego pretenden dar la apariencia de alguien centrado y entre los dos grandes, aunque escorado hacia el lado socialista, quizá porque piensen que una vez pasado el cabreo con Rajoy, una vez pasado Rajoy, muchos de los votantes del PP que se han fugado a la abstención o a Ciudadanos vuelva al redil, mientras que otros espantados por la deriva neocomunista de Pedro Sanchez y el PSOE huyan de esta hacia un partido que no es de derechas, por mucho que Podemos así los califique, pero tampoco de extrema izquierda.

Y con ello representa el mayor peligro para un PSOE que no viéndolo acude voluntariamente al abismo. Un PSOE que no va a poder frenar la huida de votos por la izquierda, por mucho que se radicalice, tras haber creado un nuevo ganador en ese lado del espectro, Podemos, y que tampoco va a retener a aquellos que hasta ahora se conformaban con pensar que la radicalización del PSOE era táctica electoral, ya que entre ellos uy el PP no había nadie a quien votar, pero ahora lo hay.

Martes, 16 - junio - 2015 Posted by | Politica | , , | Deja un comentario

El gran error de Ciudadanos

Han pasado las elecciones municipales y autonómicas y vamos viendo cómo, día a día, el ganador de las elecciones, el PP, se hunde por la corrupción que contamina su cabeza y por los reiterados incumplimientos de programa y abandono de sus principios.

Pero no es el PP el único que se hunde. Tras años en los que el partido de la gaviota, animal rapaz dónde los haya, ha conseguido monopolizar la derecha en base a ningunear y presionar a los medios para silenciar cualquier otra opción se han encontrado con que una gran parte de sus votantes han alimentado la creciente abstención, desmintiendo eso de que la baja abstención beneficia a la izquierda y la alta abstención a la derecha, pero también han ido, en gran medida, a formar parte de una nueva formación política: Ciudadanos.

Pues eso es algo que no debemos olvidar. Si recorremos el espectro político de la presunta izquierda a la presunta derecha vemos que en ambos extremos existen muchas formaciones puramente testimoniales, de las cuales una en la siniestra ha conseguido dejar de serlo al reagruparse tras una nueva marca, Podemos, mientras que en la diestra únicamente los partidos nacionalistas más rancios (CIU, PNV, EA,…) consiguen disputar la primacía electoral al monolítico y monopolístico PP.

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Tras la continua dejación de funciones por parte de los supuestamente partidos nacionales (PP y PSC-PSOE) en Cataluña nació una formación, en principio con objetivos transitorios y locales, se suponía que una vez restaurada la constitucionalidad y la igualdad de derechos de los castellanohablantes y garantizada esta ya no serían necesarios. Esta formación fue Ciudadanos. Sin embargo, cada vez más, se perfila como algo permanente, al menos con la permanencia que les permita el éxito o el fracaso.

Paralelamente, poco después, y a nivel nacional nació una formación supuestamente centrista, tras la deriva hacia la izquierda y antiespañola del PP de José Luis Rodríguez, más conocido como Zapatero. Esta formación, UPyD, ha adolecido de un problema que limitaba y mucho sus posibilidades de crecimiento. Un problema que, en mi opinión, habría perjudicado más que beneficiado a Ciudadanos de haber formado con UPyD una coalición electoral.

Algo que ningún medio ha puesto de manifiesto, ni siquiera tras el milagroso despegue de Ciudadanos en las elecciones europeas y pese al temor por ser la primera convocatoria electoral a nivel nacional en la que se presentaba. Ese factor que no ha sido tenido en cuenta es que una parte del electorado del PP, en las elecciones de 2011, situado en el espacio del centro ha ido cambiando su voto entre el PP y el PSOE, pero otra gran parte no. Y es más nunca votaría a un partido liderado por una exmiembro del PSOE, como es Rosa Diez.

Así las cosas, tanto en las europeas como en las municipales y autonómicas, muchos votantes del PP optaron por castigar el abandono de este de sus principios e ideas votando a Ciudadanos, centrándose en su defensa nacional y olvidando las posturas socialistas en temas como la economía (más impuestos en muchas autonomías, curiosamente en Cataluña proponen menos), la moral y religiosa (aborto, denuncia del concordato,…). Sin embargo, en estos momentos posteriores a las elecciones es, en muchos lugares, Ciudadanos el árbitro, con su acción o su inacción, de gobiernos municipales y autonómicos, pero en lugar de adoptar una visión nacional y de conjunto y de haber puesto sobre la mesa un pacto nacional integro deja que los diferentes territorios pacten por su cuenta. Así aplicando la máxima de no dejar que la mano izquierda sepa lo que hace la derecha, o viceversa, pretende Ciudadanos gestionar una victoria (la más relevante si lo comparamos con las elecciones inmediatamente anteriores) en la que dice impulsar el cambio sin darse cuenta de que ese cambio, con un PSOE que en muchos lugares está pactando con la izquierda más radical de Podemos e incluso entregando instituciones al nacionalismo más sangriento de los herederos de ETA. Y por otra parte resurgen rumores de un pacto en una Andalucía sin gobierno que hacen pensar que ahí Ciudadanos va a favorecer la continuidad y no el cambio…

Por eso, cuando aún no se han concretado los pactos, cuando no se han constituido todos los ayuntamientos y comunidades autónomas, sin embargo, las encuestas dan una huida del voto de Ciudadanos, de ese voto que quería castigar a Mariano Rajoy, o incluso al PP completo, pero que, sobre todo, no deseaba el ascenso de unas fuerzas a las que España les da alergia. Fuerzas que rechazan nuestra bandera y que en algunas partes de la nación se muestran abiertamente favorables a los secesionistas.

Aún está a tiempo, Ciudadanos aún puede evitar una futura debacle, pero si sigue por el camino que se está viendo en todas las noticias al final, por mucho que lo lamentemos, Mariano Rajoy se habrá salido con la suya y en las próximas elecciones generales podrá decir abiertamente que es él, Mariano Rajoy (ni siquiera el PP, porque del PP no quedará más que él y sus acólitos) o la extrema izquierda de la nueva reedición del Frente Popular de 1936 que están componiendo entre Pablo Iglesias y Pedro Sánchez, con la inestimable, aunque posiblemente involuntaria, colaboración de Alberto Rivera.

Lunes, 8 - junio - 2015 Posted by | Politica | , , , , | Deja un comentario