El Infierno Imaginario

Un punto de vista personal sobre el mundo, la experiencia y la vida

Hiperactividad y humanidad

El pasado sábado fue nuestra primera sesión en la escuela de padres de APNADAH y por la tarde me dediqué a buscar algo más de información por internet, cosa que hago periódicamente desde que diagnosticaron a nuestro hijo.

Y mi buscador se paró en el blog de Ester Pineda y más concretamente el artículo en el que comenta como dejaron a su hijo sin atención durante horas después de caerse por la escalera.

Hay algo que he leído, a lo que no se le da mucha atención es la poca tolerancia al dolor, sea físico o mental, que padecen los TDAH. Es una de las cosas que vivo en el día a día. Basta un leve golpe, que ni siquiera le causará más tarde un cardenal, que se de mi hijo para que sus quejidos y lloros llenen toda la casa.

Y es así porque para ellos cada golpe, cada contratiempo es como si se estuvieran muriendo. No es, por mucho que algunos niños normales lo hagan, teatro. La sensación de dolor, de profundo y terrible dolor que sienten es real, por mucho que para el resto del mundo sean unos “quejicas”.

Y aquí es donde empieza a entrar el concepto de humanidad.

Me llamó la atención, en su día, cuando mis sobrinos empezaron a ir al colegio, un colegio público, en educación infantil. Y me llamó la atención porque los funcionarios docentes del colegio, a los que me niego a llamar maestro porque en mi opinión no lo son, dejaban, si era preciso durante horas, a los niños cagados hasta que alguno de sus padres podía ir al colegio a cambiarlos de ropa, ya que en sus condiciones laborales no entraban cambiar y limpiar a los pequeños.

El caso de Sergio López Pineda es una vuelta de tuerca más en esta deshumanización del funcionariado de los centros de adoctrinamiento estatal, que es como se deberían llamar realmente los colegios públicos, donde gentes que deberían ser un ejemplo de cuidado y solidaridad para nuestros hijos son capaces de incurrir en presunta falta o presunto delito (no sé cuál es la figura que corresponderá al grado de abandono de este caso concreto) de omisión de socoro… pero leyes aparte ¿Qué poca humanidad deben poseer aquellos que supuestamente deberían educar a las nuevas generaciones para dejar durante horas a un niño maltratado, golpeado y doliente?

Si esta es la escuela pública que estamos fomentando… lo mejor que podemos hacer por nuestros hijos es cerrarla. No dudo que en la escuela pública puede existir algún maestro, pero lo que me ha llegado, de casos que conozco personalmente y de casos que conozco por referencia como este, es una total falta de interés y humanidad. Por eso el apelativo de funcionarios docentes. Porque son trabajadores del estado (o de las taifas autonómicas) de un centro donde se debería impartir docencia, pero les daría igual si fueran jardineros del centro dedicados a podar los arboles, no tratarían peor a nuestros hijos en ese caso. No merecen ser llamados maestros, e incluso dudo del apelativo de personas.

Domingo, 26 - septiembre - 2010 Posted by | Hiperactividad, Personal | Deja un comentario