El Infierno Imaginario

Un punto de vista personal sobre el mundo, la experiencia y la vida

Pajin y la colilla… ZP y el puro

¿Por qué la ministra de sanidad se empeña en ensuciar las calles?

Es curioso el empeño de la ministra de sanidad, Leire Pajin, en mermar, más aún, las ya exiguas, por la crisis, arcas municipales, teniendo en cuenta que en uno de los más de ocho mil municipios de España es su tránsfuga madre, al menos por ahora, una de las responsables de la gestión.

Y digo lo de mermar porque parece que las ministras de sanidad de Zapatero, ahora Pajin pero las anteriores también, se hayan empeñado en hacer incompatibles las palabras tabaco y techo.

No soy fumador… y una medida similar a la ley anti-tabaco imperante hoy día, incluso algunas partes de la que se prepara, las habría aplaudido si en los años 80 las hubiera aprobado un gabinete presidio por González, y aún las aplaudo. Sin embargo, algunas otras, en la actual circunstancia económica, y existiendo, como hay propuestas y alternativas, me parecen problemáticas, cuando menos, y un autentico desastre económico, cuando más.

La cuestión es que la solución, imaginativa o copia de otros países no lo sé, está incluso funcionando en algunos locales, con motivo de las reformas de la anterior ley. Se trata de crear zonas para fumadores, separadas físicamente, en las que no hay servicio (este se realiza directamente en la barra) ni siquiera recogida de los restos, en horario de apertura (si alguno de los fumadores es un guarro será problema de los demás fumadores) para garantizar el derecho a la salud de los trabajadores del bar, cosa que la anterior ley no garantizaba, y simultáneamente permitir el servicio a los clientes.

Pero, por lo visto, en esta España del Siglo XXI el derecho a volar es más importante que el derecho a tomarse un café a media mañana o una cerveza, al menos para algunos ciudadanos, puesto que el primero se protege, por encima incluso de las garantías constitucionales, cuando sólo afecta al 1,2% de la población, mientras que el segundo, que afecta el 30% de la población (que se reconoce como fumadora) no sólo no es protegido sino que se les pone una elección (entre la consumición en el local y la del cigarrillo) que técnicamente les niega el derecho al café o cerveza. Y por otra parte precipita a un sector muy importante de la pequeña y mediana empresa a cierres masivos, como ya ha ocurrido en otros países de nuestro entrono.

Porque seamos sinceros: si a un fumador le obligas a elegir entre el gasto de un café cómodamente sentado en un local y fumarse un cigarrillo, o dos, en la calle… elegirá el cigarrillo, sintiéndose, además, ahorrador (ya que se ahorra el gasto del café) y acabará tirando la colilla a la calle, aunque sólo sea para vengarse de ese estado que, visto como un todo, le obliga a estar a la intemperie en la pueril forma de obligarle a recoger sus detritus… los de su cigarrillo, claro.

Por ultimo destacar que, en una nación coherente, esta ley habría ido implantada de una reforma más amplia…sobre todo teniendo en cuenta que tal como está formulada la actual es posible que en algún caso no se pueda sancionar a quien fuma en un bar… cuando lo que está fumando no sea tabaco, aunque hablemos de productos prohibidos, en cuanto a su comercialización, por otras leyes. Pues sí, señores, las continuas referencias al tabaco, podrían dejar fuera de la prohibición otros productos, que igualmente molestan a los demás y que son hasta más perjudiciales, con el agravante que al estar prohibida su comercialización y producción pero no su uso no estarían, en modo alguno y con la salvedad de algunas normas municipales, prohibido su consumo. Con ello nos configuraríamos en el único país del mundo que prohíbe aquellas drogas que vende (con una elevada tasa de impuestos del estado) mientras deja libre uso aquellas drogas que no permite vender. Y eso sin limitar ni acotar los riesgos para terceros derivados del mal uso y abandono de los medios utilizados para dicho consumo.

Pero como dijo un político hace unos años… ¡Esto es España, señora, nadie ha hablado de coherencia!

Nota: ni soy fumador ni soy hostelero y esta ley, en principio, me beneficia pero ello no impide que vea los muchos puntos erróneos que contiene. Sí erróneos, por que sólo desde un sectarismo rayano en la egolatría se puede realizar tamaño disparate.

Encontraría lógico que prohibieran fumar en los espacios cerrados y comunes de las cárceles (que no han hecho) e  incluso en las celdas (que tampoco) ya que no están acondicionadas y además las cárceles tienen patios y los funcionarios de prisiones derecho a la salud.

Encontraría, incluso, lógico que prohibieran fuma en aquellos locales pequeños que no se adaptaron y en los que todo el recinto era zona de fumadores. Incluso, dado que a ellos tampoco se les exigió adaptación en discotecas y otros lugares de ocio, pese a que evidentemente el paso del todo a nada sólo puede dar un previsible resultado: el aumento del botellón, que parece ser lo que desea la ministra Pajin.

Pero que a empresas y locales que hace menos de cinco años se les exigió unas caras reformas, que el propio ministerio de hacienda tasa en VEINTE años de amortización les digan ahora que las tiren a la basura… Eso solo lo puede hacer un gobierno como el de Zapatero, de espaldas completas a la economía y a la ley, que por cierto recordemos a principios de la entrada en vigor de la anterior lo que hizo el presidente en su reunión con los sindicatos: SALTARSE LA LEY.

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Lunes, 3 - enero - 2011 - Posted by | Politica

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