El Infierno Imaginario

Un punto de vista personal sobre el mundo, la experiencia y la vida

Dolindo, el joven

Dolindo Latirondel Dimirolinadiono era un elfo joven de solo sesenta años, pues cuando uno puede vivir hasta mas allá de los trescientos con sesenta solo es un adolescente.

Dolindo Latirondel Dimirolinadiono vivía a la sombra de la Gran Torre del Reino del Bosque de Elimet. Era la Gran Torre, sin nombre, pues solo había una, ya que los elfos del bosque no construyen para vivir y la única construcción que existía era la Gran Torre que era la Academia de Magia.

Dolindo Latirondel Dimirolinadiono tenía un nombre corto, para ser elfo, pero largo para pronunciarlo, así que todos lo llamaban Dolindo.

Un día buscando deslumbrar a sus compañeros entro en el cuarto de uno de los magos y le cogió un hechizo. Se reunió con sus amigos y entre bromas y con gran dramatización y aspavientos leyó el hechizo… no paso nada. Se acostó y al día siguiente seElfo del bosque con manchas azules despertó lleno de manchas azules.

Sus padres preocupados llevaron a Dolindo al sanador, pero este dijo que no era una enfermedad. Estuvieron buscando recorriendo todo el bosque y al final un mago les dijo “Eso es magia” Así, que volvieron a casa y llevaron a Dolindo a la Gran Torre…

“Debe quedarse aquí y aprender, es la única solución” dijo uno de los magos “será mi alumno, hasta que se le vayan las marcas”

Dolindo estudiaba y aprendía magia, pero siempre su profesor terminaba con una pregunta “¿Tienes algo que decirme Dolindo?”

A lo cual este respondía “No sé.”

Paso el tiempo y Dolindo iba a cumplir cien años. Era el día que debía graduarse en la escuela de magia, pero las marcas no se le habían ido. Todo el mundo se preguntaba ¿Sera eso que no se va a graduar? Dos días antes del cumpleaños el profesor le dijo que recogiera y ordenara todos los hechizos que tenía en casa y Dolindo clasificándolos encontró el hechizo y se acordó de cómo lo había cogido.

Así pues lo dejo todo, cogió el pergamino del hechizo y salió corriendo hacia la Torre. Llego a la habitación del maestro y pido permiso “¿Puedo pasar Maestro?” a lo que este respondió con su habitual frase: “¿Tienes algo que decirme Dolindo?”

Esta vez su respuesta fue “Creo que si… maestro. No recuerdo como llego a mí, supongo que lo cogí por error, pero creo que esto es suyo.” El maestro miro el pergamino del hechizo, lo cogió y dijo: “Efectivamente es mío… y efectivamente fue un error que me lo cogieras… ahora ya puedes graduarte.” Y las marcas desaparecieron.

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Lunes, 22 - noviembre - 2010 - Publicado por | Cuentos

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