Futuro por palabras
Eran tiempos duros y quedaba poco. Allí encontró lo que buscaba: “Urge vender. Quince años. Herencia reciente.”
Llamó al número de teléfono. Era consciente que el precio era una enormidad. Significaba varias veces el salario de su vida… pero el banco le daría el crédito.
Por fin podría dejar de vivir de alquiler, pagando sólo un poco más. Y podría dejar algo al único hijo que el gobierno les había permitido tener… antes que su mujer muriera en el aborto obligado por posible síndrome Down.
Desde la consolidación permanente del gobierno eco-izquierdista estaba prohibido construir en todo el país. Por eso los pisos estaban tan caros.
Habían pasado cuarenta y cinco días desde que leyera el anuncio. Ahora ya tenía el piso… a nombre de su hijo, con usufructo para él, para no tener que pagar una de las dos herencias. ¡Quien sabe si en una generación las cosas irían a mejor!
Por si acaso el llamaría para ver si podía aportar su granito de arena en la mejoría de las cosas: “Grupo disidente busca personas para formar agrupación electoral. Si quieres mejorar las cosas arriésgate: somos tu opción. Abstenerse políticos profesionales.”
“Concurso de relatos sobre anuncios clasificados de tablondeanuncios.com“
Trajes o algo más.
Hoy se supone que el Tribunal supremo decide abre si reabre el caso de los trajes de Camps… y oh casualidad, ayer la agencia tributaria (o sea hacienda) filtra que mediante practicas extrañas el PP de Valencia podía haberse financiado de forma no legal.
Curiosamente mientras toda la prensa se hace eco de esto solo un periódico local se hace eco del hecho que a otro personaje político, en este caso Bono, ha aumentado su patrimonio personal, que no el del partido, por regalos procedentes, también, de oscuros orígenes.
No voy a ser yo quien defienda a Camps, si de una financiación irregular se trata, aunque el caso concreto de los trajes me parezca simplemente falaz.
Si hay financiación, o sospecha de ello, ilegal es lógico que se investigue, aunque no podemos perder de vista que si bien Camps es el principal responsable del partido en Valencia, Rajoy lo es en España y la financiación, sea en la región que sea, no deja de ser del partido.
Pero por otra parte si grave es que un partido ahorre gastos, como parece ser este el caso, o ingrese dinero de forma anómala, no lo es menos que, lo mismo que en estos momento se juzga a unos por ello, la justicia, si realmente quiere ser tal y no juez y parte e (in)justicia de partido, debería investigar los demás casos y tratarlos todos por igual, cosa que hoy día no vemos… y no sólo en el caso de Camps.
Ejemplos los hay como el de Baleares con fianzas millonarias a Matas mientras que a Munar son reducidas. La no investigación de los ingresos anómalos de Garzón o Bono, y aquí si parece haber (digo parece pues no se ha investigado) enriquecimiento personal.
Sólo con su investigación podremos asumir que en España existe justicia… e igualdad ante la ley y no que la situación es como la describió Orwell después de estar en España: “Todos los animales de la granja son iguales pero unos son más iguales que otros.”.
¿Imputación prevaricadora?
Mañana el tribunal supremo decide si imputa o no al presidente de la Generalidad Valenciana Francisco Camps.
Eso sería una cuestión judicial, con importantes repercusiones políticas, si hubiera sido una instrucción normal, pero cuando ayer mismo el juez instructor, sin haber sido suspendido como en otros casos, ha tenido que declarar por haber realizado escuchas ilegales en este caso (o en el caso madre del que se ha escindido este) la situación varia.
Varia pues el juez ha aplicado una legislación excepcional, que como lego en leyes no acabo de entender porque va más allá de la excepcional situación de la lucha contra el terrorismo, a algo que no le es, en principio aplicable.
Se podría aducir que lo de menos son las escuchas, pues a fin de cuentas la imputación por los trajes no parte de estas. Pero la situación es más compleja.
Por una parte no hay ninguna prueba documental, o de otro tipo, del regalo de dichos trajes. Cierto que Camps no ha probado documentalmente que los comprara, pero tampoco sus acusadores han probado lo contrario. Es pues, la palabra de una persona contra otra. La legislación, cualquier legislación que se precie de democrática, debe mantener el principio de presunción de inocencia, lo que no parece cumplirse en este caso.
Pero hay otro hecho adicional: en las escuchas, estudiadas y desechadas como ilegales por los tribunales de Madrid, resulta que, además de las palabras que el juez Garzón ha usado para realizar diversas imputaciones, hay palabras del acusador, o testigo de la acusación, como se le quiera llamar, de Camps, reconociendo que lo de los regalos de los trajes es falso, que ni él ni el bigotes le han regalado nada y que su falo fue que los pago en efectivo y no pidió factura.
Por ello, tanto por la vía de la presunción de inocencia como para evitar la patata caliente de verse finalmente obligados a aceptar, como exculpatorias, unas escuchas ilegales que no pueden, en buena ley aceptar reabrir el caso… pero como reza el dicho “España es diferente” y todo podría ocurrir.
Nos veremos, en ese caso, en una judicialización de la vida política. Sólo si el PP decide, ante la inacción de la fiscalía, ir contra Bono, Cháves y demás políticos socialistas, a los que la fiscalía no ha querido investigar, si no, solo estaremos en una persecución de la oposición por parte de las instituciones del estado, digna de los últimos años de la republica de Weimar, es decir la Alemania de los años 30.
Acabar diciendo que no defiendo específicamente a Camps, a quien reprocho, entre otras cosas no eliminar la “bandera catalana” de algunos sectores del PP en Valencia pero como cierto filósofo dijo una vez:
“Vinieron por los judíos… pero yo no era judío…” si dejamos que los intereses de partido se impongan sobre las libertades individuales será la constatación que esta España del siglo XXI ha vuelto al camino de las dictaduras.








